Acabamos de pasar las fiestas de Navidad, o mejor dicho, las fiestas de comprar. Son fechas en las que cada vez más lo que nos domina es el consumismo sin freno. Comer para un ejército del cual acabamos tirando una parte, regalos comprados por inercia, porque toca y tenemos prisa y compramos «eso mismo», Vestidos imposibles que ya sabes que te pondrás solo un día y después recogerá polvo y espacio en tu armario… Cuando por fin parece que recuperamos normalidad, ¡llegan las rebajas!
Como organizadora de espacios que soy, me gustaría tratar un poco el tema de las rebajas y la ropa. Hay ciertos patrones de compra que se reproducen en la mayoría de los hogares, yo misma he caído a menudo en algunos y me parece buen momento para sacar el tema.
Está muy bien aprovechar este período para comprar aquello que nos hace falta o ilusión aprovechando que el precio es más reducido, pero no podemos perder de vista qué vamos a buscar. Si salimos de compras simplemente a la caza de la ganga, es muy probable que compremos de más y peor.
¿Te has parado a analizar alguna vez qué sientes al comprar? Muchas veces he visto que las personas que compran de forma compulsiva no disfrutan las piezas en sí, es la sensación de adquirir cosas, de encontrar una oferta, el chute de dopamina que te proporciona comprar.
Si analizamos bien veremos que intentamos llenar otras cosas, cuando compras por comprar realmente no es la ropa lo que disfrutas, es el hecho de que durante unas horas no estás pensando en aquello que no te gusta de tu vida, es una vía de escape. Nos hace sentir que si tenemos aquello que tanto nos gusta, nuestra vida será mejor. Es un placer temporal, cuando bajen de nuevo tus niveles de serotonina es probable que te sientas peor aún, los problemas son los mismos, tu vida no ha mejorado y encima te has gastado un montón de dinero en cosas que no necesitas y en muchos casos que ni te gustan. Pero lo has comprado igualmente porque estaba rebajado.
Si este año no quieres caer en la espiral de consumo de las rebajas, puedes seguir algunos de estos pasos:
Antes de ir de compras sería ideal hacer un repaso de tu armario en profundidad, verás que tienes y así no comprarás por duplicado, ya que tenemos tendencia a comprar las mismas piezas repetidas. Quizás te reencuentres con cosas que hace tiempo que no te pones y es como si volvieran a ser nuevas, además así tomas conciencia de todo lo que tienes. Saca de tu armario todo aquello que ya no te va bien, que no te gusta o simplemente ya no te identifica. Las personas evolucionamos y nuestro armario lo debe hacer con nosotros.
No compres más de lo que puedes tener, todo aquello que no ves en tu armario es como si no lo tuvieras. Intenta tener más espacio para mover las piezas y el máximo de cosas a la vista y acabarás vistiendo de forma mucho más variada a pesar de tener menos opciones.
Haz una lista de lo que necesitas y en qué tiendas puedes encontrarlo. Intenta comprar menos, pero de más calidad, la industria del fast fashion está destruyendo el planeta de forma inexorable, compramos ropa de una calidad tan baja que en dos lavados ha perdido la forma y no nos la ponemos más, este tipo de piezas acaban siendo un grave problema para el medio ambiente, además acabamos vistiendo con ropa dañada, descolorida o con bolitas, eso solo atrae pobreza y da una imagen descuidada. Es mejor tener poco, pero de mejor calidad, las rebajas son un momento fantástico para hacerte con algunos básicos más buenos.
Cuando estés en la tienda hazte las siguientes preguntas antes de comprar una pieza:
¿Me gusta de verdad? O simplemente te parece que «está bien»
¿El tejido es cómodo o me molestará? ¿Se tiene que planchar mucho? (importante si odias planchar) ¿Está en consonancia con mi estilo y valores? ¿O me estoy dejando llevar por una moda que no me atrae realmente y una fabricación que no está alineada con mis valores?
¿Me queda bien? No vale que te vaya bien de talla y ya está, la ropa es un medio de expresión y nos debe hacer sentir fabulosos todo lo que llevamos. Si no te convence, ¡no lo compres!
¿Lo podré combinar? Si te enamoras de un vestido que no sabes cómo combinar tienes un problema, tendrás que seguir comprando para poder lucirlo o se quedará abandonado en el armario, haciéndote sentir mal cada vez que lo veas. Compra cosas que sean fáciles de combinar y de tu estilo.
¿Para qué lo quiero? Es importante saber qué uso le daremos a la ropa que queremos incluir en el armario, ¿será para trabajar? ¿Para jugar al pádel? ¿Para salir de fiesta? Apuesta siempre por cosas que sean versátiles, unos pantalones que en función de cómo los combines sirvan tanto para diario como para una cena, partes de arriba básicas que se puedan llevar con cualquier estilo… y si lo quieres para un uso concreto como ir al gimnasio, analiza si tienes suficiente en casa o si realmente lo vas a usar.
¿Qué dice de ti? La ropa habla de nosotros, es como una carta de presentación y le debemos dar la importancia que se merece. Escucha la pieza que tienes en las manos.
¿Qué dice de la persona que la lleva? Si la respuesta no te gusta es que eso no es para ti.
Fíjate un presupuesto y no lo sobrepases, lo mejor es llevar la cantidad justa y así evitas gastar más de lo que te puedes permitir, y recuerda preguntarte, ¿qué pasaría si no compro esto? Normalmente, la respuesta sincera es NADA, por lo tanto, si dudas, déjalo, siempre estarás a tiempo de volver o encontrar algo similar.
El objetivo de todo esto es que tu casa no quede abarrotada, que disfrutes eligiendo la ropa por la mañana y no acabes con un armario lleno de -no sé qué ponerme. Las rebajas son un gran momento para adquirir aquello que necesitamos, pero si caemos en el consumismo desenfrenado solo saldremos perjudicados.
¡Buenas rebajas!
Artículo extraído de la revista REVISTADEVIC.CAT
https://www.revistadevic.cat/2024/01/vida-en-ordre-les-rebaixes.html


