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La reorganización en procesos de duelo

En algún momento de nuestras vidas, todos debemos pasar por la difícil situación de perder a un ser querido. Lo más común es iniciar entonces el proceso denominado duelo, Kübler-Ross determinó que el proceso de duelo consta de 5 fases.

  • La negación: somos incapaces de creer que realmente esa persona ya no está. Solo nos vienen pensamientos como «pero si hablamos ayer» «no puede ser».
  • La ira: nos domina un sentimiento de rabia, se buscan culpables aunque no los haya, a veces contra el mismo difunto por habernos dejado.
  • La negociación: comienza a calar la idea de la pérdida, pero no la sentimos real, se negocia con dioses en caso de ser creyentes y nos intentamos convencer de que están en un lugar mejor y ya no sufren.
  • Depresión: esta llega cuando se asume la muerte, se pierde toda esperanza y nos cerramos en el dolor y la pena de saber todo lo que no podrá vivir y presenciar, es común sentir agotamiento físico, apatía, pérdida de apetito o aislamiento social.
  • Aceptación: llegar a esta fase no significa que olvidemos el dolor o el amor que hemos sentido, significa que asimilamos que el otro ya no está y debemos continuar con nuestra vida. Se trata de crear un recuerdo en el cual apoyarnos. Una vez llegada la aceptación es totalmente normal tener sentimientos de pena y tristeza de vez en cuando, que lo hayamos aceptado no significa que nos olvidemos, estos sentimientos se irán espaciando en el tiempo y diluyendo un poco su intensidad.

No siempre siguen este orden ni se viven todas las fases, ahora bien, si sentimos que nos hemos quedado estancados en una de ellas es importante que busquemos ayuda para continuar avanzando y no generar lo que se llama duelo crónico.

Kübler-Ross destaca también 4 etapas combinadas que son:

  • Embotamiento mental: combina el shock, la negación de la realidad y no se tienen las ideas claras.
  • Anhelo y búsqueda del referente perdido: agrupa los sentimientos de ira, depresión y culpa
  • Desorganización y desesperación: angustia y estrés al momento de llevar a cabo las tareas que desarrollaba el ser perdido, incapacidad para organizarse, depresión y dejadez. En algún caso incluso se siente la necesidad de romper con todas las pautas establecidas y empezar de nuevo.
  • Reorganización: se enfrenta la realidad y se reestructura la vida, nos adaptamos a los cambios que conlleva y aprendemos a vivir la nueva realidad.

Y ahora os preguntaréis, ¿y por qué una organizadora profesional nos habla de estos temas? Bien pues como habréis observado, es muy común que en algún momento del duelo la desorganización haga acto de presencia, cuando estamos viviendo situaciones complicadas, dolorosas, de cambio, es fácil dejarse llevar por el dolor y el desánimo. Cuando esto sucede, todo a nuestro alrededor se derrumba, la casa nos cae encima y además de la tristeza que sentimos nos rodea un entorno caótico o que simplemente no es el habitual en nosotros, reconducir estas situaciones no siempre es fácil, ya que la persona que lo está viviendo no tiene las fuerzas ni físicas ni emocionales para hacerlo sola, aquí es donde nosotros podemos prestar ayuda y apoyo. Es importante recuperar el control de los espacios para no sentir que todo se nos escapa de las manos…

Además, se da una situación en muchos casos que también puede resultar dolorosa y difícil de afrontar solos que es qué hacer con todas las pertenencias de la persona que nos ha dejado.

Si vivía sola habrá que entrar a vaciar la casa, revisar todo lo que hay, toda una vida de recuerdos y objetos cargados de significado y presencia. Si convivíamos con la persona, es más complicado aún, ya que cada rincón de nuestra casa está impregnado de los recuerdos, de su presencia y puede resultar profundamente doloroso convivir allí, al tiempo que la culpa nos puede atacar en caso de intentar hacer los cambios necesarios.

Primero de todo hay que decir que si el proceso de duelo está siendo muy intenso y vemos que nos quedamos estancados en alguna fase o que somos incapaces de afrontar la pérdida, lo mejor siempre es contar con un profesional que nos ayude a gestionar estas emociones, los psicólogos pueden ser una herramienta fundamental para nuestra recuperación. Y una vez llegue el momento de dar un paso más allá y empezar a deshacernos de los objetos, los organizadores profesionales estamos aquí para brindar apoyo y sostener estas emociones para hacer más fácil el trance.

No existe el momento ideal para hacerlo y para cada persona será en una etapa u otra según sus necesidades, lo importante es no dejarse presionar por los demás y tomar la decisión cuando sintamos que ha llegado el momento.

Muchas veces hay un caos emocional, miedo, tristeza, culpa o gratitud, durante este proceso se atraviesan diferentes emociones y debemos entender que todas ellas están bien, debemos sentirlas y aceptarlas, forman parte de la recuperación.

Es normal que al principio las pertenencias nos ayuden a negar la realidad o a sentirlo más cercano, te conectan con la persona. Debemos recordar que no son los objetos lo importante sino los recuerdos que han dejado en nosotros. Podemos pedir ayuda, ya sea a un profesional de la organización o a un amigo que nos acompañe a tomar las decisiones difíciles como con qué recuerdos queremos quedarnos. Es importante elegir a alguien que sea respetuoso, que no te dé prisas y que esté dispuesto a compartir el dolor de esta tarea.

Si tenemos que hacerlo rápidamente como por ejemplo en casos que se tiene que dejar una vivienda que está alquilada la situación es la que marca el momento, pero podemos hacer que el proceso sea un homenaje a quien vivía, puedes poner música que le gustaba o que a ti te haga recordarla.

Puedes preparar una caja para guardar aquellos pequeños objetos de los cuales no quieres desprenderse, las joyas, la cartera, fotografías o cartas… Donar los objetos útiles a asociaciones benéficas nos ayudará a dejarlas ir, ya que así sabes que alguien más les dará uso y estás ayudando a otras personas que no pueden comprarlo. Es un acto de generosidad compartir con los que no tienen tanto.

Cada persona es única y vive las situaciones a su manera, así que no te compares. Hay quien necesita hacerlo a los pocos días de la muerte o quien necesita meses o años para llegar a ese punto, no pasa nada, no hay una opción mejor que la otra, escucha tu cuerpo. Te dirá cuándo es el momento de hacerlo.

Artículo extraído de la revista REVISTADEVIC.CAT
https://www.revistadevic.cat/2024/02/la-reorganitzacio-en-processos-de-dol.html?m=1