Haz un cambio de armario profesional
Lluvias, viento y frío han marcado el inicio de la primavera este año y nos han ido atrasando un acontecimiento que se vive en la mayoría de las casas estos días. El cambio de armario.
Si no tienes un vestuario de esos que salen a las revistas, lo más común es que tengas la ropa de fuera de temporada encajada al altillo, el canapé o en otros puntos de la casa y dos veces el año haces este intercambio, guardamos la ropa que hemos llevado hasta ahora y sacamos la de la temporada en que entramos.
A mí me gusta especialmente este momento por muchos motivos, sobre todo en la primavera, cuando saco todos los jerséis gruesos y oscuros, les agradezco haberme mantenido calentita y los sustituyo por piezas llenas de color, tejidos ligeros y alegras que den vida con solo abrir el armario, pero yo soy un poco rarita y sé que para mucha gente es un proceso pesado y que da una pereza mortal.
Si tú eres una de estas personas, puedes hacer dos cosas, llamar a una organizadora profesional como yo para que se encargue de todo y te ayude a hacerlo o continuar leyendo este artículo para hacerlo tú mismo de la mano de una profesional.
Primer paso:
Reserva un día para hacerlo, es mejor hacerlo todo de golpe por no alargar el proceso y apretujar el armario con una mezcla de temporadas.
Intenta tener la cama hecha y toda la ropa limpia y seca, que no quede nada al capazo de lavar o al tendedero.
Saca la ropa de verano de allá donde la tengas y déjala cerca.
La preparación es tan importante como el proceso, puesto que nos facilitará mucho tener todo preparado y no tener que parar a medias o encontrar piezas días después.
Tener todas las perchas iguales marcará la diferencia, no solo estética sino también de practicidad. ¡Si ya los tienes fantástico! Si tienes que comprar te recomiendo las de terciopelo que son muy ligeras, no resbala la ropa y ocupan poco espacio.
Segundo paso:
Vacía el armario, saca absolutamente todo, puedes dejarlo encima la cama.
Deja las perchas también fuera y no te olvides de los altillos y los bajos. Tiene que quedar como el día que lo compraste. Aprovecha para sacar el polvo y hacer aquellos rincones que de normal no ves, es la excusa perfecta para hacerlo.
Tercer paso:
Prepara las cajas o el lugar donde guardarás toda la ropa, que esté limpio y seco, mejor evitar lugares con humedades y materiales como el cartón, mejor busca materiales resistentes y transpirables.
Cuarto paso:
Si respondes que no a alguna de estas preguntas, ha llegado la hora de los adioses…
Revisa pieza por pieza, tienes que tener en cuenta las siguientes cosas:
• Me gusta? ¿Me lo he puesto durante esta temporada?
Si no te lo has puesto, analiza por qué. Siempre hay un motivo.
• Me hace sentir a gusto y cómodo?
Si estás incómodo o no te sientes bien qué carajo esperas para echarlo de tu vida? Y esto se aplica en la ropa, a los complementos, a las situaciones y a las relaciones, créeme, cuando empiezas a hacer limpieza de armario y le encuentras el gusto después adquieres nuevas perspectivas sobre todo lo que te rodea (por eso mi empresa se llama Vida en Orden). Pero seguimos que me emociono con temas que no vienen a cuento, si te lo has puesto, está bien, es cómodo, pero ya no te gusta también lo tienes que dejar marchar.
• Me lo quiero continuar poniendo?
La ropa no solo tiene la función de cubrir el cuerpo, sino que es un potente medio de expresión, tu ropa habla de ti y si lo que dice ya no te representa es el momento de despedirla. Con los años y las experiencias vividas vamos cambiando, no somos la misma persona que compró aquel traje de hace seis años y nuestro vestuario tendría que evolucionar con nosotros.
• Está en buenas condiciones?
Si tiene agujeros, manchas, el tejido ha perdido la forma o está decolorado ¿a qué esperas? Este tipo de piezas nos hacen ver dejados, atraen pobreza en nuestras vidas y no apetece lucirlo. Siempre que puedas, compra calidad, no hay que ir de diseño, pero a menudo nos gastamos un montón de dinero en el llamado fast fashion que dura tres lavados y además es muy perjudicial por el planeta, te invito a comprar menos, pero de mejor calidad, la compra consciente te ayuda a ahorrar, a mantener el orden en casa, a valorar más lo que tenemos y a ser más sostenibles.
• Es de mi talla?
Ay aquellos pantalones que ya no abrochan o te hacen bolsa… ¿cómo te hacen sentir? ¿Te hace feliz verlos al armario? ¿O te da rabia no podértelos poner? ¿Generan una presión constante para adquirir una talla concreta?
Sé realista, si estás haciendo algo para recuperar aquella talla, pues venga guárdalos, pero si no volverás a llevar esta talla y encima hace diez años que los compraste, déjalos marchar, podrás comprar otros si realmente vuelven a ser para ti y te liberarás de una carga que ni sabías que llevabas encima.
Después de este intenso ejercicio de criba, mete en las cajas que hayas preparado aquello que de verdad te quieres volver a poner el próximo año, guarda en el armario las piezas que todavía usarás esta temporada y respira. Has hecho el más difícil.
Quinto paso:
Saca la ropa de verano y realiza el mismo ejercicio, revisa cada pieza.
¿Qué te hace sentir?
¿Está en buen estado?
¿Me gusta?
¿Me queda bien?
¿Me lo volvería a comprar?
Ve respondiendo preguntas, deja que tu cuerpo hable y escúchalo, solo sacar una camiseta que hace seis meses que no ves lo notarás, pones los ojos en blanco y aparece un pensamiento – ¿pero en que estaba pensando? ¿O bien te brota una sonrisa en la cara? ¿Sientes ganas de volvértelo a poner o te da mucha pereza? No dejes entrar a tu armario cosas que no te hacen sentir bien, ¡las tendrás que ver cada día! Vale más tener poquito, pero que a la hora de elegir te haga ilusión cualquiera de las elecciones que puedes hacer.(insisto que esto se aplica a cualquier ámbito de la vida)
Intenta que toda la ropa que pones esté limpia y no parezca un higo, trata bien tus pertenencias y hazlas durar y cuando haya llegado el momento, agradece lo que te han aportado y déjalas ir, con alegría, sin miedo. Solo son cosas, y son tuyas, no dejes que se inviertan los papeles.
Te ayudará darlas asociaciones con fines benéficas como Càrites, la fundación ashes, areté, ropa amiga o humana, investiga cuál puede encajar más con tus valores y ayuda a dar una segunda vida en la ropa, fomentamos el comercio circular, la inclusión laboral y promovemos que nuestra ropa vaya a parar a hogares donde de otro modo quizás no la podrían tener.
Recuerda que el armario tiene que tener un 20% de espacio vacío para poder ver bien que hay y dejar que haya movimiento y si a pesar del paso a paso se te hace una montaña, déjate acompañar de los profesionales del orden que te harán esta tarea mucho más sencilla y rápida.
¡Feliz cambio de armario a todo el mundo!


