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La cocina es uno de los espacios que más trabajo dan de la casa, prácticamente se cocina cada día, basura, salpicaduras, ensuciamos platos y ollas… puede ser un agujero negro de desorden y constante mantenimiento.

O puedes dedicarle un día a ponerla en orden, adquirir ciertos hábitos y planificarte mejor para no sentir que te absorbe las horas. Hay unos puntos básicos para hacer un “reset” como es debido en la cocina:

Deshacerte de todo aquello que no utilizas nunca, que sí, que la crepera hacía mucha ilusión la primera semana, pero lo has usado tres veces en cinco años, así que, donación o Wallapop. Siempre puedes hacer la crep a la sartén.

Revisa bien la batería de cocina y piensa en cuántas ollas y paellas necesitas de verdad, si tienes máximo 4 fogones, ¿hacen falta 9 ollas? ¿A que no? ¡Pues fuera! Y aquella sartén que cada vez que usas pega todo y tienes que poner a remojo para hacerla limpia, ¿hace falta que lo diga? Va, lo digo: ¡fuera también!

Más vale tener poco y de calidad, pone de los nervios trabajar en la cocina con ollas que se pegan más que un teleñeco al velcro o cuchillos que no cortan. Analiza bien cuántas cosas usas y recuerda que el resto te roba espacio y te da trabajo en la hora de limpiar, no compensa guardar cosas «por si acaso» En unas horas puedes conseguir un cambio de tu espacio que te permitirá trabajar más cómodamente y a gusto, y si no consigues el resultado que esperas, pide ayuda. Para eso estamos los organizadores profesionales, podemos optimizar tu espacio y tu tiempo.

Venga, ahora que ya tenemos la cocina limpia y ordenada, seguimos. Es vital que antes de empezar a cocinar la cocina esté limpia, no podemos trabajar sobre mármoles sucios o llenos de cosas y si lo hacemos nos entorpecerá todo el proceso, además de ser poco higiénico.

Una de las cosas que más ayuda en la cocina es elaborar un menú semanal. No hace falta que te fijes unos objetivos muy elevados si no es lo tuyo, simplemente cocina de supervivencia.

Tener una guía de comidas saca mucha carga mental diaria, cuántas veces nos hemos quedado ante la nevera renegando, no sé qué cocinar o rumiando que comimos ayer por no hacer tres días seguidos de legumbre. Haz una lista de los platos que sabes cocinar y te salen bien y repártelos a lo largo de la semana, puedes hacer la semana laboral o entera. Esto depende de las necesidades de cada familia. Procura que el menú sea equilibrado y que estés poniendo platos de valor nutricional y no solo pizza y frankfurts. Una vez hecho el menú, haces la lista de la compra, recomiendo una vez al mes hacer el menú inverso, esto quiere decir que revises a fondo que tienes a la nevera, congelador y despensa para elaborar un menú a partir del que ya tienes en casa, así evitamos el derroche de alimentos, las compras duplicadas y supone un ahorro real en la hora de ir a comprar. Con este sistema también es más fácil compartir la carga de la cocina, todo el mundo en la familia sabe que toca para cenar, así que todos se pueden poner a ello, sin excusas de –es que no sabía qué cocinar.

Puedes cocinar cada día lo que corresponda o dedicar un día para avanzar trabajo. Si calculas que dispondrás de unas horas determinado día, es genial lo bach  cooking. Se trata de cocinar para muchos días de golpe, se puede congelar algunos alimentos y hay otros que se conservan bien unos cuantos días, así aprovechamos más el tiempo y a la vez ahorramos, puesto que aprovechamos el calor de los fogones o el horno para hacer más de una cosa.

Hay alimentos que congelados aguantan bastante bien y tener caldo, legumbres o salsas en el congelador facilita mucho las cosas. Lo ideal es congelar en porciones, calcular qué cantidad consumís en un día y congelarlo en fiambreras o bolsas para sacar la cantidad justa cada vez. La pasta es rápida y fácil de hacer, pero la salsa ya es otra historia. ¿Por qué no cocinas la pasta en el momento, pero la salsa la descongelas la noche antes? Evitarás saturarte de alimentos procesados y es más económico. En casa hacemos boloñesa para cuatro o cinco veces y una vez descongelada lo calentamos un poco al fuego para que recupere la textura. ¡Queda buenísimo!

Puedes congelar acompañamientos para los segundos o un trinchado y cuando llega el día, lo salteas un poco. Tener cortada la cebolla o las verduritas, hervir unos cuantos huevos y mantenerlos con la cáscara durante unos días te facilitará tu día a día. El bach cooking puede ser un momento de disfrutar en familia, con la pareja o los niños. Hay muchas tareas pequeñas y sencillas y si se reparte, el trabajo no pesa tanto.

Y en cuanto al mantenimiento, adquirir hábitos hará que todo funcione mejor. El mármol apretujado de cosas y la pica llena de platos creará ruido visual y es fácil de solucionar, en muchos casos no lleva más que unos minutos mantenerlo bien. Marcaos objetivos claros y ponedlos en práctica todos en casa. Entrar por la mañana y encontrar la cocina hecha un desastre ya nos hace empezar el día con estrés y mal humor, dedicáis cinco minutitos al antes de acostaros a dejarlo todo recogido, no os digo que os pongáis a hacer la campana a las once de la noche, simplemente pasar una bayeta a las superficies, dejar los platos sucios en el lavaplatos, el microondas practicable y comprobar si hay que descongelar algo para el día siguiente. La planificación es un buen amigo de la productividad.

Cuando sigues estas rutinas disfrutas más de la cocina, como que durante la semana no has estado cocinando sobre la marcha y de malas, apetece más hacer algún plato especial el fin de semana, no se hace tan pesado preparar la comida cuando ya sabes qué tienes que hacer y tienes una parte preparada de antes. Se trata de ganar tiempo de calidad para nosotros, para bailar, hacer deporte, tertulias con la pareja y sobremesas con amigos, para ser más felices.

Lo que yo denomino, una vida en orden.


En algún momento de nuestras vidas, todos debemos pasar por la difícil situación de perder a un ser querido. Lo más común es iniciar entonces el proceso denominado duelo, Kübler-Ross determinó que el proceso de duelo consta de 5 fases.



  • La negación: somos incapaces de creer que realmente esa persona ya no está. Solo nos vienen pensamientos como «pero si hablamos ayer» «no puede ser».

  • La ira: nos domina un sentimiento de rabia, se buscan culpables aunque no los haya, a veces contra el mismo difunto por habernos dejado.

  • La negociación: comienza a calar la idea de la pérdida, pero no la sentimos real, se negocia con dioses en caso de ser creyentes y nos intentamos convencer de que están en un lugar mejor y ya no sufren.

  • Depresión: esta llega cuando se asume la muerte, se pierde toda esperanza y nos cerramos en el dolor y la pena de saber todo lo que no podrá vivir y presenciar, es común sentir agotamiento físico, apatía, pérdida de apetito o aislamiento social.

  • Aceptación: llegar a esta fase no significa que olvidemos el dolor o el amor que hemos sentido, significa que asimilamos que el otro ya no está y debemos continuar con nuestra vida. Se trata de crear un recuerdo en el cual apoyarnos. Una vez llegada la aceptación es totalmente normal tener sentimientos de pena y tristeza de vez en cuando, que lo hayamos aceptado no significa que nos olvidemos, estos sentimientos se irán espaciando en el tiempo y diluyendo un poco su intensidad.


No siempre siguen este orden ni se viven todas las fases, ahora bien, si sentimos que nos hemos quedado estancados en una de ellas es importante que busquemos ayuda para continuar avanzando y no generar lo que se llama duelo crónico.


Kübler-Ross destaca también 4 etapas combinadas que son:



  • Embotamiento mental: combina el shock, la negación de la realidad y no se tienen las ideas claras.

  • Anhelo y búsqueda del referente perdido: agrupa los sentimientos de ira, depresión y culpa

  • Desorganización y desesperación: angustia y estrés al momento de llevar a cabo las tareas que desarrollaba el ser perdido, incapacidad para organizarse, depresión y dejadez. En algún caso incluso se siente la necesidad de romper con todas las pautas establecidas y empezar de nuevo.

  • Reorganización: se enfrenta la realidad y se reestructura la vida, nos adaptamos a los cambios que conlleva y aprendemos a vivir la nueva realidad.


Y ahora os preguntaréis, ¿y por qué una organizadora profesional nos habla de estos temas? Bien pues como habréis observado, es muy común que en algún momento del duelo la desorganización haga acto de presencia, cuando estamos viviendo situaciones complicadas, dolorosas, de cambio, es fácil dejarse llevar por el dolor y el desánimo. Cuando esto sucede, todo a nuestro alrededor se derrumba, la casa nos cae encima y además de la tristeza que sentimos nos rodea un entorno caótico o que simplemente no es el habitual en nosotros, reconducir estas situaciones no siempre es fácil, ya que la persona que lo está viviendo no tiene las fuerzas ni físicas ni emocionales para hacerlo sola, aquí es donde nosotros podemos prestar ayuda y apoyo. Es importante recuperar el control de los espacios para no sentir que todo se nos escapa de las manos…


Además, se da una situación en muchos casos que también puede resultar dolorosa y difícil de afrontar solos que es qué hacer con todas las pertenencias de la persona que nos ha dejado.


Si vivía sola habrá que entrar a vaciar la casa, revisar todo lo que hay, toda una vida de recuerdos y objetos cargados de significado y presencia. Si convivíamos con la persona, es más complicado aún, ya que cada rincón de nuestra casa está impregnado de los recuerdos, de su presencia y puede resultar profundamente doloroso convivir allí, al tiempo que la culpa nos puede atacar en caso de intentar hacer los cambios necesarios.


Primero de todo hay que decir que si el proceso de duelo está siendo muy intenso y vemos que nos quedamos estancados en alguna fase o que somos incapaces de afrontar la pérdida, lo mejor siempre es contar con un profesional que nos ayude a gestionar estas emociones, los psicólogos pueden ser una herramienta fundamental para nuestra recuperación. Y una vez llegue el momento de dar un paso más allá y empezar a deshacernos de los objetos, los organizadores profesionales estamos aquí para brindar apoyo y sostener estas emociones para hacer más fácil el trance.


No existe el momento ideal para hacerlo y para cada persona será en una etapa u otra según sus necesidades, lo importante es no dejarse presionar por los demás y tomar la decisión cuando sintamos que ha llegado el momento.


Muchas veces hay un caos emocional, miedo, tristeza, culpa o gratitud, durante este proceso se atraviesan diferentes emociones y debemos entender que todas ellas están bien, debemos sentirlas y aceptarlas, forman parte de la recuperación.


Es normal que al principio las pertenencias nos ayuden a negar la realidad o a sentirlo más cercano, te conectan con la persona. Debemos recordar que no son los objetos lo importante sino los recuerdos que han dejado en nosotros. Podemos pedir ayuda, ya sea a un profesional de la organización o a un amigo que nos acompañe a tomar las decisiones difíciles como con qué recuerdos queremos quedarnos. Es importante elegir a alguien que sea respetuoso, que no te dé prisas y que esté dispuesto a compartir el dolor de esta tarea.


Si tenemos que hacerlo rápidamente como por ejemplo en casos que se tiene que dejar una vivienda que está alquilada la situación es la que marca el momento, pero podemos hacer que el proceso sea un homenaje a quien vivía, puedes poner música que le gustaba o que a ti te haga recordarla.


Puedes preparar una caja para guardar aquellos pequeños objetos de los cuales no quieres desprenderse, las joyas, la cartera, fotografías o cartas… Donar los objetos útiles a asociaciones benéficas nos ayudará a dejarlas ir, ya que así sabes que alguien más les dará uso y estás ayudando a otras personas que no pueden comprarlo. Es un acto de generosidad compartir con los que no tienen tanto.


Cada persona es única y vive las situaciones a su manera, así que no te compares. Hay quien necesita hacerlo a los pocos días de la muerte o quien necesita meses o años para llegar a ese punto, no pasa nada, no hay una opción mejor que la otra, escucha tu cuerpo. Te dirá cuándo es el momento de hacerlo.


Artículo extraído de la revista REVISTADEVIC.CAT
https://www.revistadevic.cat/2024/02/la-reorganitzacio-en-processos-de-dol.html?m=1