Skip to main content

 
Quién no ha sentido miedo de pequeño al ver un armario entreabierto a la penumbra por la noche, a que un monstruo saliera de allí dentro. 
 
Es el miedo a lo desconocido, a los peligros imaginarios que creamos, es un espacio oscuro y cerrado y de pequeños lo asociamos a una amenaza invisible que se esconde dentro. 
 
Es curioso cómo, al hacernos mayores, ya no tenemos miedo de que salga un monstruo. En cambio, somos nosotros mismos los que se los metemos dentro. 
 
Hay monstruos que habitan nuestro armario, no tengo ninguna duda, puesto que como organizadora, los he visto de cerca, he sentido su presencia y he luchado mano a mano en muchos casos con los clientes para identificarlos, hacerlos salir a la luz y con trabajo, expulsarlos.  

Quizás tú no lo sabes, pero estos monstruos terroríficos los has metido tú adentro el armario, a veces con ayuda de terceros y sin duda con la contribución de toda la sociedad en que vivimos. Pero son tuyos, han nacido de ti y hace falta que los elimines tú; aun así, hacerlo solo a veces es difícil… por eso existen estas profesiones de cazadoras de monstruos que te ayudan a identificar que has creado y alimentado durante años, somos organizadores profesionales, y por supuesto también te ayudarán todos los profesionales de la salud mental, unos ayudan desde la consulta y los otros a tu lado a casa, el ideal sería que fueran a la par, pero puedes empezar con uno solo, dependiendo qué tamaño hayan adquirido estos monstruos necesitarás más la ayuda de unos o de los otros, en todo caso lo más importante es que sepas que no estás luchando a solas. Hay personas preparadas para apoyarte y guiarte en el camino hacia la liberación. 
 
He detectado varios miedos hasta ahora, no siempre se manifiestan igual ni en la misma intensidad, pero suelen aparecer estos: 
 
Miedo de envejecer, miedo de ganar o perder peso, miedo de no ser aceptado, miedo de ser ignorado, miedo al futuro, miedo al pasado, miedo a la escasez, miedo al qué dirán, miedo de ser juzgado, miedo de no merecer. 
 
La ropa que nos ponemos cada día habla de nosotros, es una forma no verbal de comunicación, una muy potente, diría yo. 
 
Por lo tanto, es importante que el que nos pongamos nos haga sentir bien, que estemos cómodos y nos guste, que nos represente. A nosotros, no a aquello que se espera de nosotros. 
 
¿Cuánta ropa tienes de hace veinte años? 

 Y no me refiero a un traje especial que guardes por recuerdo, ¿cuánta hay al armario, que ya no te va bien, o que ha pasado de moda?  Compras nuevas, pero aquella sigue allí, no la dejas marchar por miedo, ¿podría ser miedo a envejecer? Valora si sientes miedo de soltarla porque en el momento que lo hagas y todo aquello desaparezca del armario, tendrás que aceptar que aquella época no volverá, has cambiado y no eres la misma persona que compró y llevó estas piezas, si no te deshaces, no estás aceptando plenamente estos cambios. ¿Por qué? Pues no te lo puedo decir yo, tendrás que averiguar tú si estás idealizando un tiempo pasado, si tienes miedo del futuro o si no te acaba de gustar la persona en la cual te has transformado. 
 
El miedo a la escasez a menudo nos hace acumular una barbaridad de ropa, todo aquello que un día compramos, lo que nos han ido dando amigos y familiares, todo apretujado ahí dentro, vaya a ser que nos quedamos sin nada, ¿no? 
 
Pero vamos cada día con lo mismo, al final te pones siempre los mismos 3 pantalones y no sales de tus 5 o 6 piezas para combinar. Entonces, si no te la pones, ¿para qué la quieres? ¿Qué te aporta además de estrés, caos y malestar? No hace falta que tengas muchísima ropa, pero toda la que tienes te tendría que gustar, que te la pongas toda y no solo una parte. 
 
¿Y qué me dices del miedo a que dirán? ¿Este lo conoces? 
 
Se presenta envuelto de diferentes trajes dependiendo de quién seas, de tus creencias, de la manera en que juzgues tú a los demás. Puede venir con un traje de diseño, puede venir con ropa extremadamente discreta y a poder ser que sea toda igual, puede venir con un estilo totalmente exuberante y llamativo. 
 
Todas estas maneras de vestir están perfectamente bien, si son las que te gustan, el problema es cuando lo eliges por los motivos erróneos.  

También es común encontrar ropa de varias tallas, alguna muy antigua, otras con etiqueta. Hay personas que tienen un peso bastante definido, otros han hecho grandes cambios y también hay que oscilan entre una talla y otra constantemente. 
 
Hay que analizar si la talla que intentas conseguir es realista y saludable para ti, hay que analizar si de verdad te gusta esta ropa que no te va bien o si lo que te gusta es el cuerpo que tenías cuando te la podías poner, sincérate contigo mismo, si realmente consigues llegar a la talla en cuestión, ¿te la querrás poner?  

¿O tendrás ganas de comprar de nueva?  

¿Estás haciendo algo activamente para recuperar esta talla o es un deseo que te abruma, pero no te conduce a ninguna acción?  

Tenemos que vivir el presente, acepta que en estos momentos este es tu cuerpo y quiérelo, compra ropa que te favorezca y te haga sentir bien ahora. 
 
Yo he luchado ferozmente con este monstruo, finalmente lo saqué a la luz, lo miré y acabé con él. 
 
Toda la ropa que no me entra se ha tenido que marchar, he sopesado qué tendría que hacer para volver a entrar y con sinceridad no tengo ganas ni me compensa, así que he aceptado mi nueva realidad, me he comprado un poquito de ropa bonita, he agradecido en mi cuerpo todo lo que me da cada día, he entendido que todo aquello que hacía para mantener una talla concreta, no era ningún acto de amor hacia mí, vivía en un castigo constante, ¿por qué? Por miedo. Ahora decido quererme, cuidar mi cuerpo como se merece para que esté sano y energético, no para entrar en una determinada talla. 
 
Te has parado a meditar porque eliges lo que eliges?  

Abre tu armario, mira tu ropa, ¿qué te hace sentir? 

 ¿Te hace ilusión elegirla cada mañana? 

 ¿Te apetece ponértela?  

Tienes ropa para estrenar que te encanta, ¿pero no te pones? 
 
Dedica un tiempo a pensar en esto que te he explicado, podría transformar, no solo tu armario, sino todo el sistema de creencias que definen quién eres. 
 
Si has sentido que tienes un monstruo dentro del armario, déjate acompañar en esta lucha para echarlo, conquista tu armario y decide tú qué dejas entrar y que no, saca los miedos y libérate de esta carga, no siempre es fácil, pero siempre merece la pena.