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Ya nos hemos comido unas cuantas semanas del año, un año en el que seguro que
muchas personas se han propuesto distintos objetivos, la creación de nuevos hábitos
o hacer cambios significativos en su vida. ¿Cómo lo llevas? A mediados de febrero,
¿has alcanzado tus objetivos o hace un mes que quedaron en el olvido? ¿Cómo te
sientes al respecto?
¿Quieres una vida más sana, con una alimentación más saludable y libre de vicios?
¿Aprender un nuevo idioma? ¿Ponerte en forma y hacer deporte?
Son los más habituales, y también los que más suelen caer en el olvido a mediados
de enero…
Yo os propongo que, ya que estrenamos un nuevo año, en el caso de que a estas
alturas tus objetivos sean un amargo deseo no satisfecho, nos propongamos un
propósito que integre todo aquello que queremos mejorar en nuestra vida. ¿Qué te
parece si nos marcamos uno: AÑO NUEVO, VIDA EN ORDEN?
Porque una vida en orden es aquella en la que te sientes cómodo, es una vida que te
gusta y en la que tienes un espacio para ti. Está claro que también debe haber cierto
orden en nuestros espacios: la casa, el trabajo, ¡incluso el coche! Pero no para
complacer a nadie; pondremos orden porque cuando tu entorno está ordenado y en
calma es cuando podemos alcanzar el orden interior.
Lo que hay fuera es un reflejo de lo que hay dentro, y viceversa. Si te rodea el caos,
es mucho más difícil encontrar la paz y la plenitud.
Es necesario redefinir quiénes somos, qué necesidades tenemos y, ya que estamos a
principios de año, si no hiciste balance al acabar el anterior, hazlo ahora.
Hay que volver a poner orden. Con el paso del tiempo vamos cambiando, no somos
las mismas personas que hace diez años, ni hoy somos las mismas que seremos
dentro de tres. El cambio es inevitable y hay que aceptarlo. El problema es que a
menudo vamos cambiando por dentro —cambian nuestros valores, nuestras
inquietudes y nuestros gustos—, pero no analizamos si el resto de nuestra vida está
cambiando al mismo ritmo. La ropa, la decoración, las rutinas e incluso las personas
que nos rodean deberían evolucionar con nosotros, y eso no siempre ocurre.
Con el tiempo podemos llegar a sentir una gran incomodidad en casa, con el
entorno y con nosotros mismos. Algo no encaja, no fluye, y vuelves a sentirte como
en un atasco. Si no soltamos todo aquello que nos pesa, no podemos completar la
transformación.
Por eso es necesario revisar de vez en cuando nuestras pertenencias, pero sobre
todo las creencias, las amistades, el grado de satisfacción que tenemos con el
trabajo, el entorno y las cosas importantes. Poner orden en las cosas físicas nos
ayudará a poner orden en los pensamientos.
Si te he convencido para poner orden y te resulta algo nuevo, el orden es como
cualquier otra cosa que te propongas. Básicamente, se trata de hacer las cosas
fáciles, realistas, pequeñas, concretas, divertidas, con ayuda profesional y de forma
regular. Sobre todo recuerda que James Clear (autor del libro Hábitos atómicos) hace
mucho hincapié en que la clave es la repetición, no la perfección; si te olvidas de
esto, ¡todo lo demás se va al traste!
Y ahora vamos a las partes más prácticas, porque ya os he dicho que el objetivo es
convertir los propósitos en hábitos.
¿Quieres llevar una dieta más equilibrada?
¡Empieza por ordenar la cocina! Elimina todos los utensilios estropeados o que no
utilizas y, de paso, aquellos alimentos que no encajan en la nueva dieta que quieres
implementar.
Elabora un menú semanal de lo que vas a cocinar. Recuerda que tenemos que
hacerlo fácil, que ya nos conocemos y nos venimos arriba; ya cocinarás platos
artísticos cuando el hábito se haya convertido en rutina.
Ve siempre a comprar con una lista basada en ese menú y, una vez al mes, elabora el
menú inverso, es decir, intentando gastar todo lo que hay en la cocina en lugar de
comprar. Así evitamos el desperdicio alimentario y la acumulación en la despensa, y
te ahorras unos eurillos, porque ya sabemos que cada vez que entramos en el
supermercado salimos con más cosas de las que queríamos comprar. ¡No te olvides
del congelador! A veces he encontrado pechugas de pollo con aspecto prehistórico.
¿Te has propuesto por fin dormir las horas que tocan? Revisa el dormitorio: es el
último impacto que recibes al meterte en la cama y el primero al despertarte. ¿Cómo
quieres que sea? Además, cuesta mucho relajarse y descansar bien en medio del
caos.
Si te resulta complicado mantener, por ejemplo, la silla sin una montaña de ropa,
elimina la silla. Deshazte de la tentación igual que has hecho con los alimentos que
no te convienen. Deja la ropa preparada la noche anterior y así no solo por la
mañana dispondrás de un poco más de tiempo, sino que te irás a dormir habiendo
alcanzado uno de tus objetivos. Mantén la habitación limpia y bien ventilada y
cambia las sábanas con regularidad.
¿Quizá quieres aprender un idioma o estudiar algo? ¿Tu propósito es leer más? Pues
echa un vistazo al entorno en el que quieres hacerlo. Es muy importante que el
espacio esté ordenado y no haya ruido visual para conseguir crear un ambiente que
facilite la concentración, y asignarle unas horas determinadas. No te olvides de incluir
en tu agenda tiempo para hacer aquello que deseas.
¿Quieres hacer más deporte? Determina un horario para hacerlo y déjalo todo
preparado, para que cuando llegue el momento no tengas que ponerte a buscar la
ropa, etc. Si preparas un neceser para ducharte en el gimnasio, aprovecha para
revisar si los productos que tienes en el baño son de esta época o si los pagaste en
pesetas.
Y las zapatillas de correr, ya que las vas a usar más, que tengan un espacio en el
zapatero. Revísalo y comprueba si todo lo que hay está en buen estado y te gusta.
De paso, levanta la vista y mira también si tu recibidor está preparado para recibirte
cuando llegas y necesitas dejar las llaves, los zapatos, los abrigos…
Si te gustaría pasar más tiempo con los tuyos o haciendo aquello que te hace feliz,
organiza todos tus espacios, elimina de tu casa y de tu vida las cosas superficiales
que realmente no te aportan nada y te roban tiempo y energía.
Si no te ves capaz, recuerda que los profesionales de la organización estamos aquí
para ayudarte a encontrar el sistema más adecuado para ti y te enseñaremos a
mantenerlo. Te animo a dar el paso, a soltar y a analizar qué has estado acumulando,
ya que te dará mucha información sobre si vives la vida que te gustaría vivir, si haces
las cosas que te hacen feliz o si te cuesta poner límites y te dejas llevar por la inercia
de la vida, siempre en piloto automático.
Si acompañas los nuevos propósitos de acciones concretas, te será más fácil
mantenerlos y, si no, como mínimo habrás ordenado la casa.
Recuerda que una casa ordenada no te dará la felicidad, pero una caótica puede
robártela.