Ahora que ya empezamos a volver a la normalidad y la rutina es un momento perfecto para adquirir nuevos hábitos, de hecho, creo que se hacen más propósitos en septiembre que en enero.
Empieza el colegio, los extraescolares y todo el que rodea a los pequeños, en el gimnasio inician las clases con normalidad y arrancan un montón de formaciones que te interesaría hacer, en septiembre ponemos en marcha un nuevo curso, que en muchos sentidos es un nuevo año.
¿Te ha pasado alguna vez que ves un monográfico en el centro cívico que te encantaría ver, pero no tienes tiempo? (¡espero que hayas hecho un hueco para el que haré yo el 26 de septiembre!)
Pero… No te apuntas al monográfico o taller porque te ha pasado por alto la fecha de inscripción.
Vas al gimnasio, pagas la matrícula con toda la ilusión y te prometes que este año sí, este año harás como mínimo 3 horas en la semana.
Pero… Al gimnasio vas regularmente tres semanas, pero claro, salen cosas y se tiene que ir al súper y estoy cansada y quizás iré mañana que hoy ya es tarde.
En un café posvacacional con amigos habéis decidido que haréis un encuentro mensual, que ya está bien que ¡solo os veis cada seis meses! Pero… Las amigas no proponen quedar porque están ocupadas y tú no dices ni mu porque si no tienes tiempos ni para sentarte en el sofá como quieres que quede para salir.
Decides que este curso quieres estar más presente y llevar los niños al parque un rato cada día, y te prometes que comeréis mucho más sano, que hay que eliminar procesados y ya hace tiempo que tienes ganas de cambiar de dieta.
Pero… Al parque vas unos días, pero no tanto como querías y os marcháis enseguida que se tiene que hacer la cena y no sé si he descongelado la carne… Y hablando de la cena, en fin, que no nos moriremos por comer tortilla envasada y unos macarrones con salsa de bote. Ya haremos los cambios otro día que estoy muerta.
¡Y es que es normal!
Tus expectativas no eran realistas y no has creado ningún sistema que te ayude a conseguir tus objetivos. Pero calma, no es imposible, solo hay que crear los hábitos adecuados. ¡Te explico cómo hacerlo!
1.º HAZLO REALISTA
Si no te quieres frustrar rápidamente, analiza cuáles son tus objetivos y si es posible conseguirlos en el tiempo que te has propuesto. No hay que ir de cero a cien, si inicias muchas cosas a la vez alguna quedará por el camino o a medias y ninguno recibirá las horas o energía que se merecen.
2.º HAZLO PEQUEÑO
¿Cómo te comerías un elefante? ¡Pues a trocitos!
Divide la tarea en tantos trocitos como puedas, si por ejemplo eres una persona a quien le cuesta mantener la orden al hogar y tu objetivo es conseguir tener la casa limpia y ordenada, porque sabes que será bueno por ti, para ganar tiempo y sentirte más cómodo y feliz en casa. No lo quieras hacer de golpe, ya hemos dicho que el hábito a adquirir tiene que ser realista, así que no esperaremos tenerlo todo como un museo la primera semana. Ahora hagámoslo pequeño, ¿qué necesitas mejorar? Hacer la cama cada día, ordenar la ropa en el momento que sale del tendedero o secadora para no tener acumulación, dejar siempre los platos sucios al lavaplatos, sacar la basura cada día. Y así toda una serie de tareas pequeñitas y fáciles de completar. Cada cosa de la lista que hagas, es una tarea completada y esto te aportará un chute de motivación.
3.º HAZLO FÁCIL
Tendemos a complicarnos la vida.
Si te cuesta por ejemplo limpiar, no te compliques en preparar tú los productos de limpieza siguiendo los pasos de una influencer que has visto, hazlo fácil y cómpralo hecho. Si te cuesta mucho hacer la cama, no te compliques poniendo diez almohadas encima y una manta en los pies, ten el mínimo. Si te cuesta guardar las cosas a su lugar, evita tener superficies como mesas vacías o una silla en la habitación porque te supondrá una tentación dejar cosas encima. Estudia tu entorno, evalúa qué cosas te meten el palo en la rueda para conseguir el resultado que quieres y elimínalas sin piedad.
4.º HAZLO CONCRETO
Si fijas objetivos abstractos te será más difícil ver los resultados y mantener el hábito que quieres crear. Siguiendo el ejemplo de tener la casa aseada, lo que tenemos que pensar es cuando haré cada uno de estos micro objetivos.
Por ejemplo: haré la cama por la mañana después de desayunar, pero antes de lavarme los dientes. Arreglaré la cocina justo después de la comida, antes del café. O limpiaré los suelos y lavabos los sábados de 10 a 12. Para que os hagáis una idea de cómo concatenar los acontecimientos del día para hacerle lugar al nuevo hábito y no olvidarlo tan fácilmente. Los primeros días te puedes poner alarmas o un post-it en la pasta de dientes.
5.º HAZLO DIVERTIDO
Si lo puedes hacer con la música que te gusta, no lo hagas en silencio, si lo puedes hacer con la pareja o hijos, no lo hagas solo, si puedes hacerlo entre sonrisas y buen rollo, no lo hagas con cara amarga. A veces necesitamos introducir nuevos hábitos que nos dan pereza, pero sabemos que serán buenos para nosotros, haz que sea lo más divertido posible.
6.º HAZLO CON PROFESIONALES
Hay un proverbio africano que dice: Si quieres llegar rápidamente ve solo, si quieres llegar lejos ve acompañado
A menudo no nos paramos ni a valorar la posibilidad de pedir ayuda a los que saben más o ya han pasado por el camino que quieres emprender. Sea cual sea el hábito que quieres integrar en tu vida, seguro que hay alguien que te puede ayudar a hacer que lo consigas de forma eficaz.
Un nutricionista te ayudará a mejorar tu alimentación, un entrenador personal, tu forma física y así con toda una serie de objetivos que muchas veces no se completan nunca.
Y para poner tu vida en orden, pues, estoy yo junto con todas las compañeras y compañeros de profesión. Podemos ayudar y mucho, a veces, el objetivo de mantener la casa bien se nos hace una montaña porque no tenemos sistemas prácticos, tenemos un exceso de cosas o simplemente nadie nos ha enseñado a hacerlo de forma consciente que desde mi punto de vista es la única manera de que dure el orden.
También te puedes apoyar en empleados de hogar, contratar una persona que limpie la casa cada semana te liberará de una carga que a menudo no tenemos ni ganas ni tiempos de hacer y además genera bastantes discusiones en las familias.
7º HAZLO REGULAR
I digo regular en los dos sentidos de la palabra, hazlo cada día, o cada semana, o cuando te hayas propuesto hacerlo, ¡pero no te lo saltes!
I no busques hacerlo perfecto, es mejor que esté acabado que no paralizado.
Y hasta aquí mi visión de cómo nace un hábito (muy reducido) Si el tema te interesa, te recomiendo que leas:
Hábitos atómicos de James Clear
Hábitos mínimos del Dr. BJ Fogg
El poder de los hábitos de Carles Duhigg
I si quieres poner tu casa en orden, no te puedes perder: El poder del orden de Maria Gallay.


