Querida mía,
Ha pasado un tiempo desde la última vez.
Sé que a veces he pensado cosas terribles de ti, te he acusado injustamente de agravios que no has cometido, te he aborrecido y he deseado alejarme de ti.
Cada año, al llegar el verano siento esta necesidad de libertad y al llegar las vacaciones sin pensar en lo mucho que me das, sin tener en cuenta que eres una parte vital para mi paz, te abandono sin mirar atrás, me alejo de ti tanto como puedo y te olvido por completo durante unas semanas…
Que injusto para ti que si apareces en mi mente como un destello fugaz suspire con satisfacción y me alegre de que no estés allí conmigo. Como si fueras la mala del cuento, esa figura recta y autoritaria que no deja pasar una, en realidad las dos sabemos la verdad, que, pese a estar presente no eres dictatorial y severa, a veces incluso te apartas unos días para que pueda saborear el placer del cambio, de la improvisación y me vuelva a sentir como una niña en vacaciones que no lleva reloj ni sabe que pasará mañana. Si, las dos lo sabemos, pero a veces finjo que no.
Sé que cuando llame a tu puerta, desesperada, llena de caos y agitación tú vas a estar allí para mí, pese mi maltrato veraniego, siempre estas esperando mi regreso y me acoges con tu calma, me ayudas a encauzar mi vida de nuevo, a discernir un tiempo para mí que temí perdido por unos momentos.
Ai! querida que sería de mi si no me apoyaras al volver, si no estuvieras allí para recordarme de nuevo que debo poner despertador, preparar las cosas del trabajo y comprobar que esté todo listo para los niños, cómo lograría encontrar esos momentos de lectura y baile, de cafés con las amigas sin ti velando por que todo ruede como es debido.
Que injusto querida, que nos des tanto, no solo a mi sino a todos y te tratemos con tanta crueldad, como cada año, ya estoy de nuevo aquí, suplicando tu ayuda y agradecida de poder decir: bendita rutina.
¿Has sentido alguna vez lo mismo? ¿Unas ansias de huir de la rutina como si huyéramos de un incendio? ¡Es normal! Nos pasa a todos y es sano que así sea, que durante unos días pongamos en pausa nuestra rutina para abocarnos a la despreocupación, la tranquilidad o para convertirnos en turistas como si fuéramos intrépidos exploradores en busca de algún tesoro escondido.
Es maravilloso alejarnos de la rutina y dejarnos llevar por la vida ociosa, pero no nos engañamos, en algún momento habrá que volver a ella, Por qué, ¿cómo sería si no nuestra vida? Sin ninguna pauta establecida o directriz perderíamos mucho tiempo apagando fuegos que no era necesario encender, olvidaríamos cosas importantes y estaríamos estancados en el desasosiego de no saber qué hacer ni cuándo.
Hay personas se autodenominan espíritus libres que fluyen con la vida y han negado a la rutina un espacio en su vida. Me parece bien si les funciona, os aseguro que a mí no me sirve.
Si tienes ciertas responsabilidades como un trabajo, hijos o personas dependientes a tu cargo, o al menos una de estas, necesitarás rutina, y hay dos actitudes para enfrentarte a ella.
Puedes rebelarte y darle la espalda cada vez que puedas, negándole la entrada, abriendo solo la puerta una rendija dejando entrar sólo lo más básico y cerrándola rápidamente para que no se cuele más, como sí con ella fuera a entrar un atacante encubierto para minar tu libertad, puedes hacerlo así, e ir corriendo todo el día como pollo sin cabeza, puedes pasar horas buscando las llaves, aquel papel que tenías que firmar del colegio o yendo a la compra cada dos días porque siempre falta algo.
Puedes hacerlo, y engañarte pensando que así consigues más libertad.
O puedes abrirle la puerta de par en par, darle la bienvenida y descubrir que te puede ofrecer a tú. ¿Tienes un deseo? ¡Pídeselo! No significa que lo vaya a cumplir, pero te dará las herramientas para que puedas probarlo al menos, ¿deseas más tiempo para ti? Tiempo de calidad, de ese que te deja con una sonrisa satisfecha en la cara y diciendo – ¡pero qué gusto! Puedes decírselo a la rutina, ella puede conseguir estos ratos para ti, o puede mostrarte que tu actual vida no permitirá que estos momentos tengan lugar, si este es el caso, Rutina te puede presentar algunos amigos suyos para que hagan su magia, no los conoces?
Se llaman, organización, priorización, hábitos y constancia.
Que idílico puede sonarte esto que estás leyendo si nunca los has conocido en profundidad, te cuesta creer que con cinco puntos seas capaz de cambiar tu vida, de conseguir más tiempo. Suena fantasioso para quién no acepta plenamente en Rutina, pero te prometo que es posible.
Empieza para evaluar cuáles son tus irrenunciables en la vida y cuáles los inaceptables, haz una lista de todo aquello sin el que no querrías vivir, tus hijos, tu familia, pareja, amigos, esa hora diaria de deporte o tus ratos de lectura o cine. Lo que para ti sea fuente de energía y felicidad, anótalo.
Ahora escribe que no aceptas vivir, qué cosas quieres eliminar de tu vida. Personas negativas que te tratan regular, prisas, incansable trabajo a casa, dificultades para llegar a fin de mes …Y pon en orden en tus prioridades, mira qué pasos estás dando para alejarte de los inaceptables, mira qué acciones te acercan a lo que te hace profundamente feliz.
Y prioriza, sin miedo y con mano de hierro, si la compra del súper te roba un montón de tiempo que desearías pasar con tu pareja viendo una película, por ejemplo, organízate. Plantea una lista de todo el que necesitaras en las próximas semanas, elabora los menús para varios días y lánzate a comprar todo en un día. Haz la compra en línea o encarga lo que necesitas por teléfono a los comercios de tu barrio y solo pasa a recogerlo, planea como reducir el rato que dedicarás a cada tarea y si realmente te parece que no serás capaz, llámame, a mí o a alguna de las personas que como yo nos dedicamos a la organización profesional, la gestión del tiempo es una rama de nuestro árbol y de verdad que merece la pena ¡sacarle provecho!
Antes de empezar colegios, vueltas al trabajo y otros, te recomiendo que hagas este pequeño ejercicio, escribe las dos listas que te he descrito y traza un plan para hacer de la rutina una aliada que te ayude a rascar tiempo para ti, es importante llegar a todo, es importante ser buenos padres, hijos o amigos, es importante cumplir como es debido en el trabajo, pero nada de esto es más importante que tú. ¡PRIORIZA!


